Cosplay: El precursor cultural del país del sol naciente

El Cosplay, que viene según algunas consultas, de costume y play, son dos palabras de la lengua inglesa que derivarían en una traducción no tan literal como “jugar a disfrazarse”, es un fenómeno que hasta donde tengo entendido comenzó en la década de los 70s en Japón y que gracias a la magia del imperialismo cultural ha llegado hasta nosotros.

No puedo evitar relacionar esto con lo que postula el sociólogo canadiense Marshall McLuhan y es que vivimos en una aldea global, gracias al desarrollo de los medios de comunicación masiva, las noticias y acontecimientos nos llegan de otras partes del mundo en cuestión de minutos, es genial.

Todo lo que pasa en el mundo está a nuestro alcance siempre que tengamos cerca algún aparato de transmisión de sonidos e imágenes o el poderoso internet y esto, damas y caballeros, ha producido un cambio sociocultural significativo. Es por eso que lo relaciono, esto del cosplay se originó en el país del sol naciente y henos aquí décadas más tarde, en nuestro contexto cultural. ¿Por qué lo hacemos? No lo sé, así como tampoco tengo respuesta a cuándo llegó exactamente aunque se cree que fue más o menos en los noventa y que con el paso del tiempo esto sólo ha ido en aumento.

Los Cosplayers

Quienes realizan esta actividad son llamados cosplayers y es cuando alguien escoge a uno de sus personajes preferidos de manga, anime y ahora también de películas, videojuegos, cómics, etc., caracterizándolo lo mejor posible en indumentaria, actitud y personalidad. Es decir que ponen empeño en ello, pasando horas, semanas e incluso meses confeccionando su costume, capturando la esencia del mismo y proyectándola en los eventos donde se congregan otros cosplayers. Aunque también están aquellos que se evitan la lata de coser y los mandan a fabricar, y en ambos casos dependiendo de la dificultad del atuendo en cuestión, pueden llegar a ser costosos. Algunas cosplayers reconocidas son, Alodia Gosiengfiao, Mariedoll, Jessica Nigri, Marrie-Claude Bournnais, Yaya Han, Linda Le, Anna Faith Carlson,etc. Son famosas e incluso es una forma de trabajo para ellas.



Esta tendencia se expandió con rapidez en bastantes países alrededor del mundo, hasta existen concursos a nivel nacional o internacional. Cada año en Japón se realiza el World Cosplay Summit donde se reúnen expertos y aficionados en la materia, pero no sólo existe ese magno evento de ese lado del mundo, abarca bastantes lugares en Latinoamérica también con la finalidad de elegir al mejor y cada vez más adeptos se unen a las convenciones.

¿Cómo lo ve el resto de las personas? 

Me hace ruido el cómo otras personas que no están en el círculo, critican y discriminan a personas que se encuentran en el rubro. En mi opinión es la ignorancia la que mueve a los enardecidos comentarios negativos. No saben de qué están hablando y juzgan aquello que no les parece, denigrando en la mayoría de las veces. Si no lo entienden es malo y no debe existir.

Y que hagan parodias en la televisión acerca del cosplay sin saber de ellos es peligroso. Hablando en específico, por un incómodo capítulo de "La Rosa de Guadalupe", que lo único que hizo fue empeorar todo parecían burlarse y esto sin olvidar un programa que realizó Laura Bozzo acerca del tema, ambos programas son transmitidos en la cadena de televisión mexicana, Televisa. Este tipo de actos no son correctos porque brindan una cara equivocada de la situación, desviándose completamente de la realidad porque no se acerca ni un poco a la verdad del asunto y las personas que no están familiarizadas con está actividad obtienen una mala idea. Es por eso que nacen algunos comentarios negativos, por el desconocimiento.





Dicha fijación la posee bastante gente a mí alrededor y con la que me topo día a día en internet de mano de los molestos “trolls” o simplemente de aquellas personas que parecen no tener una vida propia y se dedican a rebajar a los demás solo porque no comparten sus mismas ideas, gustos o maneras de vestir.

Es verdad que hay individuos que se obsesionan con los personajes y su caracterización, a veces eso es algo incómodo, pero al final de cuentas aunque no nos guste, es su manera de vivir y mientras no arruinen nuestro entorno son libres de hacer de su persona los que les plazca. Tribus urbanas hay en cada país y cada quien adopta su manera de vestir como mejor le convenga; no por eso debe ser discriminado y molestado. Críticas siempre van a existir, incluso de personas que se encuentran en el ámbito del cosplay, hecho que me sorprende pero ahí está, como una dolorosa espinita encajada dentro de piel.

Ya sea que seas gordito o gordita, flaco o flaca, o que tu tono de piel o rasgos faciales no sean los adecuados o más aproximados al del personaje que desees personificar, prepárense para aguantar tanto de propios y extraños este bullying, en serio, me he abstenido de hacer cosplay algunas veces por este bochornoso acontecimiento que se presenta en los eventos hoy en día. Así que si no se parece o su disfraz es muy “pobre”, supérenlo, vivan y dejen vivir.

Sí, el mundo del cosplay parece una glamurosa pasarela, una deliciosa experiencia que debe ser respetada, porque hay pasión en algunos, es su hobby como una bailarina que ensaya para su presentación o un deportista que practica para ser el mejor. Hay maestros, abogados, contadores, etc., que se disfrazan obteniendo momentos formidables, la oportunidad de conocer nuevos amigos, tomarse fotos, disfrutar de ver desfilar a otros cosplayers durante las convenciones o eventos y al día siguiente vuelven a ser las mismas personas con obligaciones y responsabilidades. Adicionalmente, es generador de empleos ya que podemos encontrar un jugoso mercado ahí, desde los que venden mochilas, camisetas, figuritas, accesorios, etc., hasta la señora a la que le llevan bocetos para que fabrique el atuendo con los respectivos detalles.

Como dije, no sé cómo llegó a nosotros, no sé por qué lo hacemos, pero es divertido, puedes fingir ser alguien más, es espléndido. Así que no se dejen llevar por las críticas destructivas y si la persona no se parece, ni modo, igual tiene derecho de representar a quien quiera.