Reseña - Mad Max: Fury Road

Mis expectativas eran altas respecto al regreso de una de las sagas emblemáticas del cine de finales de los ochenta. Obvio yo miré la trilogía original de Mad Max varios años después de su apogeo; pues la primera se estrenó en 1979. No recuerdo gran cosa de ellas, pero les puedo decir que no necesitan ver las originales para poder entender la trama de la nueva y cuarta película de George Miller, Mad Max: Fury Road, solo unos flashbacks te harán recordar las anteriores. Donde regresa como director, productor y co-escritor. Mad Max: Fury Road es una cinta de origen australiano. Continúa con los eventos de la tercera cinta de la franquicia, estrenada en 1985.

De entrada, la cinta no solo cumplió con lo que prometía, sino que superó enormemente lo que yo esperaba de ella. Me atrevo a confesar que esta es sin duda alguna, la mejor película que he visto en este año. Trato de ser objetiva y brindarles una reseña sin dejarme llevar por la emoción, pero supongo que es ineludible.

La inmediatez hoy es tema recurrente en nuestros días. Al espectador le gusta que le cuenten la historia rápido, que se vaya directo al grano y que empiecen las explosiones de una vez por todas. Dejando un poco de lado la trama o el contexto que se desea plantear en una película. A esto convendría sumarle que la capacidad de asombro de las personas ya no es la misma de hace 30 años. Los efectos visuales en la actualidad, tienen mayor peso que un relato bien contado.

No obstante, yo pienso como George Lucas, los efectos especiales sin una buena historia, son algo bonito pero aburrido. Mad Max: Fury Road es ambas; una excelente trama, acompañada de asombrosos efectos visuales. Una aventura post-apocalíptica en donde los que tienen más poder, van a tener el control de los escasos recursos, que permiten que unos cuantos supervivientes sigan vivos. Pero al modo que ya todos nos sabemos. El que gobierna se va a aprovechar de su condición con ayuda de unos cuantos sirvientes a los que ha criado para ser temibles guerreros capaces de sacrificar sus vidas por su líder, Immortan Joe (Hugh Keays-Byrne).

Francamente, tenía un tiempo que yo no veía algo con una realización tan excepcional. Las tomas abiertas son una delicia, la manera en la que está grabada, la fotografía (John Seale) es brillante, los paisajes una gratificación, a pesar de ser solo arena y desierto lo único que se aprecia en pantalla e incluso la música a cargo de Junkie XL se transforma en un elemento poderoso, envolviéndote e introduciéndote en el filme, es un personaje más. No voy a olvidar a ese tipo de rojo tocando una guitarra eléctrica que escupe fuego, montado en un camión que su vez lleva percusiones muy de acuerdo al estilo que impone el batallón que lideran. Es un toque épico, algo que voy a tardar en sacar de mis recuerdos. Una marcada influencia del rock y el metal le otorgan algo peculiar y especial a Mad Max: Fury Road.

Tom Hardy es Max Rockatansky y aunque al principio lo sentí falto de astucia, pronto se va esa sensación de “Yo ser Tarzan”, por aquello de su manera de comportarse y comunicarse en los primeros instantes de conocerlo. Charlize Theron logra que te olvides de la sexy y provocadora apariencia con la que asocias su nombre, ya que aquí la veremos sin uno de sus brazos (y aun así pelea sin inmutarse), sin cabello y no existieron tapujos al exponerla en una manera muy masculina que funcionó enormemente con su personaje, Imperator Furiosa, una atrevida, violenta y peligrosa mujer. Una actuación ruda, que nos deja claro que el potencial de esta actriz es bastante elevado.

Me sorprendió  el desempeño del actor Nicholas Hoult en su papel del chico de guerra, Nux. Inadaptado jovencito que no tiene idea de cómo actuar, solo existir para complacer al líder y dar su vida sin contemplaciones de ser necesario. En el cast están Zoe Kravitz, Rosie Huntington-Whiteley, Abbey Lee, Riley Keough y Nathan Jones. Todas son actuaciones destacables aportando una frescura a este nuevo filme repleto de acción, terror, violencia e inclusive suspenso. En algunos momentos, literalmente me comía las uñas. Segundos que estaban cargados de una incipiente tensión.


El diseño de los autos es realmente fascinante. La carrocería de un Lincoln montado en el motor de otro auto e inclusive en tanques de guerra. Lo que se nos quedó grabado de las películas originales eran los autos, como el Ford Falcon XA y XB, las motocicletas Kawasaki, etc. En esta nueva entrega nos deleitan con creaciones monstruosas. Es sorprendente, me maravillé con los autos, camiones y motos, al mismo tiempo que disfrutaba del diseño en trajes y escenografía. Las peleas sobre estas máquinas  mientras estaban en marcha, era una completa locura. Era surrealista y a la vez bizarro e impactante.

Mad Max: Fury Road es la mejor película que he visto en el año. Es gratificante que aun en nuestros días tengamos oportunidad de ver obras de arte como esta. Con tanta atención a los pequeños y grandes detalles. Que aunque el guión, en donde la humanidad sufre sin agua, gasolina, etc., puede parecer muy trillado, George Miller logra obtener un filme demostrativo, un C4 cargado de una energía sin igual y una increíble manera de aterrizarlo todo y no morir en el intento, sin caer ni tantito en el cliché tedioso, pues el director entiende que el truco radica en la ejecución de la idea y no en la idea misma. Una belleza en todos los sentidos.