[Especial] Doblaje en Venezuela: ¿Que fue del intento de sindicato en los 2000s?

Por el 22.9.22

La industria del entretenimiento es grande y compleja, con sus altas y bajas, donde ningún país queda fuera de tener momentos destacables, y a veces “peculiares” (para no decir otra cuestión), y una de esas ramas a destacar es el doblaje de voces.


En un momento donde se está observando una mayor cantidad de doblajes gracias a la presencia del streaming, que a su vez ha venido implicando un crecimiento o ampliación de los estudios de doblaje, un hecho a veces inevitable es que el oficio se este realizando sin reglas, sin regulaciones, y en casos puntuales, con actores "vetados" por haber tocado una tecla delicada: solicitar mejores “beneficios laborales”. 


En los últimos 30 años diversos actores y actrices de doblajes en Latinoamérica han resaltados las graves falta o consideraciones que tiene los estudios al momento de negociar los contratos, donde se destaca la falta de claridad en las estimaciones del pago, o manipulación de los mismos, aprovechando (en algunos casos) la inexistente “falta de supervisión del cliente”, que incluso, es participe directo, o indirecto, de que tales hecho sucedan (en algunos casos, apostandl por estudios más “baratos”, sin supervisar la calidad del contenido, o “desconociendo” cómo están manejando su propio material), perjudicando a grandes industrias como México, que poseyó uno de los casos más recordados, el cambio del reparto de actores de Los Simpsons en 2005, o recientemente con Argentina, dónde se presentaron reclamos debido a problemas de recomposición salarial .


También existe un caso poco mencionado (o conocido) desde Venezuela: el intento de sindicato realizado entre finales de los 90s, pero vamos, paso a paso con lo que al menos es público:


Antecedentes:

De acuerdo con la tesis de J. Gonzalez (2020), “Doblaje de Voz para Hispanoamérica”, de la Universidad de Lima, a mediados de la década de 1970, el productor Mario Robles Godoy obtiene un préstamo del estado venezolano, con el que funda la productora audiovisual Etcétera, con la que realiza varias películas. Pasando los años, en Venezuela se inicia una crisis económica que afecta fuertemente a la productora, como el llamado Viernes de Negro de 1983. Por esos días, Mauricio Valentine, un director de cine mexicano radicado en Venezuela, comenta a Robles Godoy que su padre trabajaba en cine en México y que podía contactarlo con la televisora brasileña Rede Globo, a la que doblaba sus telenovelas en ese país, pero del cual no estaba del todo contenta con ello, pues la empresa que les realizaba el servicio pertenecía a Televisa (competencia de Globo en telenovelas) y tardaba meses en terminar el doblaje, lo que no le convenía a la televisora brasileña. Por esa razón, Rede Globo comienza a buscar otro país para proveerse de un servicio de doblaje. Curiosamente, luego de una primera experiencia con Perú, la empresa terminaría eligiendo a Venezuela.


Luego de mucha práctica, los actores de doblaje de Venezuela consiguieron "neutralizar su acento" y, alrededor de 1984, se comienza a doblar un gran lote de telenovelas brasileñas, hecho que ayudó a Etcétera a recuperarse de la crisis donde, años más tarde, permitiría que empresas como Cartoon Network y Warner Bros. empezaran a realizar el doblaje de algunas de sus producciones animadas de ahora en adelante. Fuera de Etcétera lograría posicionarse como la empresa de doblaje más grande del país sudaméricano, el doblaje se asentaría aún más, cuando a mediados de los 90s se comienzan a fundar nuevos estudios, dejando a Venezuela como el segundo destino en Latinoamérica para realizar doblajes.



A diferencia de México, y alguno que otro país de América Latina en la actualidad, Venezuela es una de las pocas naciones que no tiene un sindicato en casi ninguna rama del entretenimiento (sea en lo referente a los actores en televisión, cine, teatro, o hasta música y doblaje), siempre hubieron intentos de crear algo que los agrupe, y funcione para defender o ayudar en los derechos del artista.


Por mencionar, en los 80s, a través de una propuesta realizada desde la televisión venezolana, se creó una clase de organización llamada “La Casa del Artista”, si bien la misma funcionó relativamente bien en sus primeras dos décadas de vida, en los últimos 20 años sus funciones han ido disminuyendo al punto de ser inexistente, al menos en la defensa de los actores, particularmente desde que el Estado metiera mano, y desde que se agravarán las dificultades económicas del país, causando hechos como la solicitud de ayuda por parte algunos actores en redes sociales debido a casos más "extremos" o "delicados". Claro, en el caso de doblaje, este rama parece que nunca se logró tomar en cuenta.


Hasta la fecha de hoy, Venezuela nunca ha logrado tener un sindicato que vele, o interceda, por los actores y actrices de doblaje, como si sucede en México (ANDA) o Argentina (AAAA), pero, esto tampoco implica que no hubiera existido algún de que se crease un sindicato.


¿Hubo intento de sindicato en el doblaje de Venezuela?:

Antes que nada, vale señalar que desde el equipo de ANMTVLA se buscó consultar sobre el hecho con algunos actores de doblaje que participaron en el intento de los 90s para conocer más detalles al respecto (entre lo que se pudiese), pero no hubieron respuestas hasta el momento de esta pública, por lo que aquí solo vamos a señalar lo que se “conoce” publicamente mediante algunos reportes.


Para empezar, el intento de sindicato de la década de los 90s ya poseía un pequeño antecedente, el cual sucedió a finales la década de los 80s, siendo una especie de “conato”, que lamentablemente se disolvió rápido, aunque, no pasaría a mayor tiempo para que se presentase un secuela, de acuerdo con una entrevista realizada a Rubén León para la tesis Almenar, A., Muscolino, A. (Septiembre 2010), “El Doblaje en Venezuela”, de la Universidad Católica Andres Bello de Venezuela.


En los 90s un grupo de actores y actrices de doblaje se congregó para inicialmente solicitar (más que reclamar) cambios y beneficios para aquellos que ya tenían sus buenos años de trayectoria en la industria, ya que se consideraba que su trabajo estaba siendo “menospreciado”, y donde que se percibía que “la empresa (Etcétera en este caso) no era equivalente a lo que podrían cobrar”, y sin embargo, la empresa seguiría cobrando muy bien. Los actores lograrían se darse cuenta de tal práctica cuando se pasaba a “comparar con las tarifas de otros países”, lo que daría comienzo a qué se "buscara dignificar el doblaje Venezolano" según relata Rubén León en la tesis, además de Elena Prieto en la siguiente entrevista:



Según Prieto, quien lideraba este intento junto Orlando Noguera, la redacción del contrato que sería presentado se basaba en las experiencias vistas y aplicadas en México y España, señalando que el intento "no dio frutos debido al retiro de los actores". En algún punto, Prieto también señala que si el cliente no ha solicitado la presencia del actor/actriz, esto no implica que no estén interesados, "es que les da igual".


De acuerdo con un informe publicado por una breve investigación, mientras las productoras reciben el pago de los doblajes en dólares, los salarios correspondientes a sus actores son realizados en bolívares, el cual queda reducido considerablemente debido a la inflación que aqueja a Venezuela, más si se observa que en otros países dichos pagos se realizan con la moneda estadounidense. La falta de un sindicato que proteja los derechos de los actores de doblaje, en ocasiones, causa que los profesionales recurran a buscar otras opciones de trabajos independientes fuera del país, aceptando una remuneración más baja del promedio por la misma calidad de trabajo.


Según un reporte publicado por El Universal de México en 2018, mientras que en la nación Azteca un doblaje oscila (supuestamente) entre los 30 dólares, en otras partes de América Latina el pago llega a un monto que solo cubre la mitad de lo mencionado, o hasta menos, recordando que esto además varia por estudio. Esto no es un caso aislado: desde los actores de doblaje en México y Argentina, España (recientemente en 2017) y Brasil (como el caso de Pokémon), o hasta desde el  mismo Estados Unidos, se presentan las quejas referentes a los deplorables acuerdos, pagos y/o tratos hacia los actores, sea por parte del cliente, o del mismo estudio.


¿Qué falló y que pasó tras el intento de sindicato?

Siguiendo con la entrevista a Ruben León en la tesis antes mencionada, él se sumaría a la formación del sindicato “en búsqueda entablar un conversación, de llegar a acuerdos, no humanos, pero si contractuales, que deriva en humanos”, pero, aparentemente tal intento parecía tomar un rumbo más bien “personal”, debido a que luego se señala que el “sindicato” solo estaba enfrascado en un solo estudio (Etcétera), cuando lo ideal hubiera sido que se agrupara “a todas las empresa” por igual. Textualmente se dice lo siguiente: “No tiene sentido… realmente esto muy personal (…) se llegó a decir en una reunión ‘Vamos ahora a atacar a tal persona con nombre y apellido’ (…) eso no tiene nada que ver señores, vamos a hablar con la empresa, si queremos algo fuerte, podemos decir ‘Vamos a paralizar la empresa’ (…) Detenernos, en lugar de ‘brazos caídos’ o ‘gargantas cerradas’”, y con esos detalles, el actor menciona que se retiraría de dicho intento debido a que las directrices para tal intento "no tenían sentido".


Si bien Etcétera relativamente era el “emporio” que dominaba el doblaje en Venezuela durante los 90s (algo que aún se mantiene en cierta medida), para la misma década ya existían otros estudios a tomar en cuenta, como Lipsync Audiovideo, The Kitchen o Estudios Lain (también conocido como M&M Studios). León señala durante la entrevista que si hubiera existido más uniformidad en el asunto, todos los estudios podría enterarse de igual forma de las solicitudes que aquejaban al gremio, un hecho que suele ser aplicado México con la ANDA ante ciertas dificultades que requieran de diálogo.


Al final, el intento de sindicato no llegaría a nada, y grandes algunos talentos de la plantilla dejarían de percibir ingresos, al menos en Etcétera, debido a que este se tomaría unas cuantas (y bruscas) medidas, entre ello, durante el 2000 ocurriría el despido o “veto” de actores hacia figuras como Orlando Noguera, Elena Prieto, Antonio Delli, José Manuel Vieira, entre otros, además de la obvia entrega de sus personajes a otros actores, claro, causando con ello su considerada resistencia en los actores que aun se disponían de la plantilla laboral del estudio. A partir de allí, se generaría "una Crisis del Doblaje en Venezuela", dónde León señala que esto sucedió debido que muchos actores decidieron no aceptar el personaje de un amigo, debido a esto, en Etcétera “tuvieron que llamar urgentemente a castings, y contratar personas que más o menos tuviesen talento, que más o menos hicieran entrenamiento (…), y esto por supuesto causó mayor caos, porque la calidad se vino abajo”.


En el documento se argumenta que el cliente desde afuera preguntaba “¿qué había pasado con X voz”?, en lo que el “estudio” (no se señala cual) respondía que “el actor había muerto, hechos que terminaban siendo falsos, o en otras instancias, aplicaban otra clase de “escusa”, todo con los fines de justificar el ingreso de otra voz que dispusieran. Este hecho trajo consigo que otros actores decidieran trabajar para otros estudios, o que se mudaran de Venezuela (más allá de la misma crisis político-economica), y claro, causo “muchos clientes huyeran, porque la credibilidad en la empresa se fue perdiendo”.


¿Se puede retomar el intento de sindicato? ¿Con que objetivo?

Para hacernos solo una idea, con el doblaje Venezolano, León señalaba en la entrevista  de la tesis de 2010 que un sindicato “todavía se puede hacer” en Venezuela, pero, “con las cosas muy claras”, más allá de mejora de los sueldos, que se pueden ir incrementando, o al menos discutiendo en cada período, semestre, trimestre, pero se va solicitando. 


También se comenta en el punto referente a la seguridad social del actor, debido a que los estudios jamás han cubierto elementos como seguro social, maternidad, jubilación, utilidades o ticket alimentario, algo que de acuerdo a las leyes de Venezuela, es obligatorio en las leyes laborales, y el mismo caso sucede en otras naciones de Latinoamérica, si tomase en cuenta claro está.


¿El único caso?

Como ya se dijo antes, esto no es un caso aislado de Venezuela, toda Latinoamérica es sufre de esto, porque a veces los detalles no solo vienen en tener un sindicato, también vienen en tener un estudio que escuche y se flexible la hora del dialogo, y no uno que se haga la vista gorda.


México pierde terreno en el doblaje por actitudes como las de la ANDA: GDI”  fue un titular compartido por el Diario La Jornada de México, cuando en 2005 se suscitó el recordado caso entre el estudio Grabaciones y Doblajes Internacionales (GDI) y la Asociación Nacional de Actores (ANDA), en el mismo, el estudio mencionado acusaba a los actores que México “perdía terreno ante el doblaje para América Latina por tales actitudes”, pues en efecto, aseguraban que “mucha de esta actividad hoy se realiza en Venezuela, Colombia y más recientemente en Argentina y Chile”, ¿pero cual era la solicitud que afectaba “taaaaaanto la dizque perdida de terreno” (que hasta el sol de hoy, no ha sucedido en ningún momento)?, pues que los actores exigían un mejora salarial, ¿Qué paso después?, tanto Los Simpson como diversas series animadas de la entonces FOX perderían sus voces “para siempre”, y GDI terminaría cerrando en el 2002. 


Un conflicto similar se suscitaría en una disputa legal con la empresa Dubbing House, debido a que el estudio no cumplió con el pago de prestaciones de ley a los actores de doblaje, del cual luego se realizaría un nuevo acuerdo en 2018 



En España, hubieron también protestas exigiendo mejoras, como en 1993 (citada como gargantas cerradas), la cual se prolongó por más de 100 días, y donde se reclamaban que se igualasen las condiciones de los estudios más importantes, dedicados al doblaje de estrenos de Hollywood, con la de otros más periféricos, centrados en series y publicidad, entre otros trabajos. Debido a esto, muchos proyectos tuvieron que pasar a manos de Los Ángeles o Venezuela mientras esto se solventaba. 


Recientemente también vimos un caso de protesta en Argentina desde el mes de julio, el cual duró por casi 2 meses, y para alegría y buen cierre de este articulo, implicó que por primera vez en la historia reciente un gremio de actores de doblaje en un determinado país de Latinoamérica logró llegar a un acuerdo positivo con los estudios de doblaje en agosto, tras haber agotado todas las opciones, para conseguir sus reivindicaciones laborales, que implicó recomposición salarial por perdida del poder adquisitivo, ajustes por inflación junto con su respectiva clausula de revisión, aumento del valor del loop y la reposición de los contratos pactados entre los actores y estudios, los cuales estuvieron suspendidos durante el conflicto sindical.


Si bien “nadie es imprescindible”, la industria en Latinoamérica ha demostrado que tampoco se puede afectar aquellos doblajes y repartos ya afianzados, por ejemplo, Dragon Ball, porque los resultados pueden ser rechazados por la audiencia, y a los actores de doblaje también se le deben sus respectos.