Series sobrevaloradas, la obsesión de los fans

Calificar a una serie de anime como sobrevalorada, es casi como firmar una sentencia de muerte si lo haces frente a los más acérrimos admiradores, que no te van a permitir que critiques a su serie preferida, no a menos que lo hagas sobre su cuerpo frío e inerte. Por eso, he decidido tener cuidado con mis palabras, recuerden que esta sigue siendo mi opinión y todos tenemos una visión distinta a la de otros pues, vamos, ya hemos hablado de esto antes, se llama percepción.

Bueno, aclarado este punto (eso espero) daré inicio a esta pequeña columna, sobre las series de anime que yo considero, merecen el término de sobrevaloradas, que muchas veces se lo ganan gracias al incondicional apoyo de algunos fans actuales y no sólo eso, animes que se han convertido en objeto de sobreexplotación y algunas otras han caído en lo repetitivo o insulso, por no decir superfluo. Comencemos pues, a convertir esto en una sucursal del infierno:


Pokémon 

Esta serie tiene un significado enorme para mí, pues como a varios de ustedes debió sucederles, esta serie se convirtió en una de mis preferidas en la infancia. Pero de pronto, no la vi más, dejó de llamarme la atención. Comenzaron a salir pokemons a más no poder, era una invasión y de repente me vi en la penosa situación de no saber ni sus nombres y peor aún, ya ni sé cuántos son. Pasaron eventos que le restaron interés a todo, al igual que la trama, una narrativa tediosa y repetitiva en donde todo se vuelve predecible.


Al inicio, sólo eran 150 (151 si cuentas a Mew), pero vaya que la cifra fue en aumento, ya ni siquiera sé la cantidad exacta. Considero que si bien no es una serie tan sobrevalorada, si es una que ya perdió todo sentido en mi opinión. Los villanos no han evolucionado, siguen siendo los mismos. El equipo Rocket no cambia, lo cual ya torna aburrido el asunto.

Sin mencionar que el personaje principal, un chico que tiene 10 años desde que la serie comenzó. No voy a tocar el tema de los videojuegos, es lógico que mientras existan más, la serie seguirá con vida. En lo que a mí respecta, es como la serie que debió renovarse o morir desde hace mucho tiempo. Pero los fans la mantienen con vida con un respirador artificial y ni cómo esperar a que termine. Tengo miedo de estar frente a una duración de serie al estilo One Piece.


Sword Art Online

Les confieso que por un momento la serie me atrapó, inicia bien y aborda el argumento rápidamente, sin embargo el dilema viene después cuando todo se torna en una telenovela. Toda gira en torno a una relación amorosa, buscando tocar fibras sensibles en los jovencitos de hoy en día que sólo se fijan si la animación es “bonita”, llena de colores, con una trama que haga que el espectador se sienta identificado con los personajes.

No sé qué le vi a la serie después. Terminé por ver toda la primera temporada, es absurdo. Bastante gente la defiende apelando a que la serie es un parteaguas en la industria, creando un nuevo género de anime. Esta serie no inventó el hilo negro y desde luego que la premisa que manejan ya existe en otras series, no es para nada nueva. No les miento cuando digo que el apartado visual me gusta, no es mi tipo de animación favorita, pero eso no le resta que sea una técnica decente.

En foros y otros sitios, encontré gente que alababa esta serie. Es también gracias a esos comentarios que me interese por verla. No tardé en percatarme que la serie tiene una base fandom muy arraigada y sé que me van a querer quemar en leña verde, pero sinceramente, Sword Art Online es común y corriente, cero innovadora. No es nada nuevo bajo el sol, y por lo que he visto, ahora todo es más fan service que otra cosa, pero no hay quejas. Los fans actuales pueden más que la cordura y el buen gusto.


Puella Magi Madoka Magica

Como dije aquella vez en la que escribí una columna sobre Madoka, no es mala, pero resulta que a mí no me gustó y yo creo que es una serie fuertemente sobrevalorada. Bastantes personas te dicen que no tienes cerebro para entender una serie tan "profunda" y "compleja" como lo es Madoka. No me pudieron contar un chiste mejor, Madoka podrá ser aceptable, pero no es ni será la serie que innovó en el género de las chicas mágicas. Por el contrario, es una serie repleta se clichés presuntuosos.

La promueven como una serie perturbadora, seria y oscura y no es ni por asomo, ninguno de esos adjetivos. Es un anime para pasar un rato y el valor que le dan, sobrepasa los límites normales, en foros veo como demasiada gente la llama la mejor serie de anime de la historia. No lo es. Madoka Magica no es la mejor serie de toda la historia, su trama decae en muchos puntos, huecos argumentales abren brechas en el interior de los episodios. En todo momento la sentí pretenciosa y sinceramente, al ver a los admiradores de Madoka defendiendo la serie, es tenebroso, lo hacen con tanto fervor que roza la obsesión.

Hay que aplaudir eso, pues gracias a esa perseverancia macabra de admiración enfermiza, Madoka regresa con más.


Shingeki no Kyojin

He leído contantemente, que esta serie desplazó rápidamente a Sword Art Online, convirtiéndola en el fenómeno del momento y si tuviera que escoger entre estos dos títulos, sin contemplaciones escogería a Shingeki no Kyojin. Es un argumento un tanto nuevo, pero dirigido a los adolescentes, no muestra la madurez que yo hubiese querido, pero me creo que me ha gustado y no me da pena decirlo.

Pero sin dejar de lado unos cuantos puntos, la primera temporada le dio vueltas a los mismos problemas por demasiado tiempo, al punto de desesperarme. No les voy a discutir que todos los capítulos te dejan en un cliffhanger maravilloso, que por cierto no hace mucha justicia en la continuación del episodio siguiente, ya que sigue tocando el mismo tema sin esclarecer absolutamente nada; es frustrante. Es la fórmula perfecta para mantener a muchos chicos enganchados, a todos esos que se creen malos y adultos por ver esta serie.


La curiosidad les está matando, y aunque en el manga ya sabemos de los “secretos”, no los hemos visto plasmados en el anime, al contrario, nos harán esperar hasta el año próximo para continuarle. Estos elementos de incertidumbre provocaron en los admiradores una fascinación latente, que los ha dejado completamente anonadados y ciegos.

Los seguidores de Shingeki no Kyojin la defienden como si fuese la obra más grande del universo. La recomiendan como cosa perfecta y pobre de ti que confieses que no te agradó algo en la serie. Ese es el problema. Puede resultar en una agradable y emocionante experiencia, pero no es la octava maravilla del mundo y los admiradores no pueden tener una conversación agradable contigo sin ponerse violentos. ¿Así cómo?

Claro, tenemos serie para rato ya que los fans piden a gritos más de esta serie, que seguro seguirá vigente hasta que el público fije su atención en otro anime que acapare la popularidad del mercado mundial.


Mi lista sigue

Pueden preguntarse cómo es posible que yo no haya agregado a series como Dragon Ball, Caballeros del Zodiaco, Evangelion u One Piece a la lista. Les tengo respuesta, esos animes están dentro de mi lista de cajón, más que nada porque tienen una base de admiradores muy consolidada y fuerte. A pesar de que son series que llegaron al mercado hace décadas, se mantienen de pie y aprovechando la comercialización masiva de numerosos artículos alrededor del mundo; ya sean tazas, relojes, camisetas, llaveros, todo lo que tenga grabada la cara de alguno de esos personajes preferidos de la infancia en ellas.

La supervivencia de estos animes se debe no obstante, a que son buenos, tal vez no las mejores de la historia, pero por ejemplo, Evangelion es una de mis series preferidas y eso no le quita su puesto en esta lista. Es más que nada tal vez, el factor nostalgia lo que nos sigue moviendo, la vieja escuela acostumbrada al anime de calidad que se resisten a soltarlo y toda aquella base de seguidores del doblaje en español; que quieran o no, tiene bastante influencia, ahí tenemos que lograron traer dos películas de Dragon Ball Z, dobladas al español. Ese es poder fanático.

Este tema es sin duda alguna, un debate a muerte quizá y una discusión al más puro estilo del parlamento chino. No tiene final. Porque cada uno de nosotros es inherente a alguna serie de antaño, cada uno de nosotros se ha encargado de agrandar una serie por amor a la misma, cuando quizá esta no lo merecía tanto.

Sin embargo, es probable que exista una razón poderosa por la que animes como los de antaño persistan en el mercado internacional; es sorprendente la cantidad de seguidores que tienen, y si no hubiese tanta demanda, la oferta se hubiera muerto hace ya bastante tiempo.

Insisto en que antes la gente no sabía mucho de anime cuando este recién desembarcaba en este lado del charco, sin embargo eso no impidió que se arraigara, ahora es distinto, si antes disfrutábamos de anime sin saber que lo fuera, ahora la gente mira anime sin saber por qué.

Siento que eso es lo que hace únicas a esas series viejas. La industria del anime hoy en día no es la de antes. Los objetivos de las series son gente joven, poco se fijan en una audiencia más adulta, sí, me refiero a todas esas series sin sentido que crean colores bonitos en los escenarios con tramas escolares o de relaciones amorosas que más bien parecen doramas.

Concluyendo, son los fanáticos los que de alguna manera moldean la industria, los que muchas veces tienen el poder de convertir una serie regular, en un anime sobrevalorado por darle la importancia que no merece; en su afán por alabar cualquier cosa que salga de Japón, dañan la industria y el prestigio de todas aquellas personas que disfrutábamos del buen anime. No digo que no se hagan series decentes hoy en día, pero en fin, creo que el punto ya está claro.

Lo voy a dejar aquí, para continuar con este tema quizá más adelante, no sin antes recordarles que la caja de comentarios está dispuesta a recibir toda clase de comentarios constructivos, que fomenten el debate. Sería genial leer sus opiniones aquí o en mi cuenta de twitter. Hasta la próxima.

@Aldama9231

“No vendría mal pensar un poquito en cuánto sobrevaloramos a quiénes nos entretienen y hasta qué punto menospreciamos en cambio a quiénes nos defienden.”-  Fernando Savater.